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Es inherente al contrato de trabajo el principio de la primacía de la realidad, como en efecto el numeral segundo del artículo 23 del Código Sustantivo del Trabajo, establece este principio al señalar que si se demuestran los tres elementos esenciales del contrato no deja de ser un contrato de trabajo por razón del nombre que se le de ni de otras condiciones o modalidades que se le agreguen.

Frente a la prestación personal del servicio y la presunción de contrato de trabajo, la Corte Suprema de Justicia Sala Laboral, ha reiterado en varias ocasiones lo siguiente:

Entonces, si el elemento «prestación personal del servicio» está plenamente acreditado, a más de que no es materia de discusión, en sentir de la Corte el Tribunal no incurrió en los errores que se le atribuyen, habida consideración que estimó, tras el análisis del elenco probatorio, que la convocada a juicio no logró desvirtuar la presunción estatuida en el artículo 24 del Código Sustantivo de Trabajo.

En efecto, los artículos 22 y 23 del Código Sustantivo del Trabajo establecen las condiciones para la existencia del contrato de trabajo y sus elementos esenciales, los que una vez reunidos, dice la norma (art. 23), “se entiende que existe contrato de trabajo y no deja de serlo por razón del nombre que se le dé ni de otras condiciones o modalidades que se le agreguen.”

A su vez, textualmente enseña el artículo 24 ibídem, que se presume que toda relación de trabajo personal está regida por un contrato de trabajo”, por manera que establecida la prestación personal del servicio de la demandante a favor de la sociedad accionada, al tenor de lo dispuesto en la citadas normas, se impuso la inferencia de la existencia presunta del contrato de trabajo, que bien pudo haber sido abatida por la demandada, quien en este caso, tenía la carga probatoria para desvirtuar la presunción.[1]

Es menester traer a colación, que esta Sala Laboral de la Corte Suprema de Justicia al explicar las consecuencias de la presunción legal consagrada en el estatuto sustantivo del trabajo, ha enseñado su hermenéutica, así:

“En efecto, establecido el hecho de la actividad laboral del trabajador demandante, en lugar de inferir de allí la existencia presunta del contrato de trabajo y analizar las pruebas con el propósito de establecer si ellas eran suficientes para desvirtuar la presunción legal, por acreditar que el trabajo lo llevó a cabo el demandante de manera independiente, es decir, sin estar sujeto al cumplimiento de órdenes en cuanto al modo, tiempo o cantidad de trabajo o sometido a reglamentos, optó por el equivocado camino de la búsqueda de la prueba de la subordinación, con la exigencia de su aportación por parte del trabajador, con lo que, sin duda, hizo nugatorios los efectos de la presunción legal consagrada en el artículo 24 del Código Sustantivo del Trabajo, que, así las cosas, se insiste, fue ignorado.[2]

Como es suficientemente sabido, y lo han señalado tanto la doctrina como la jurisprudencia, la consecuencia que producen las presunciones legales, como la aquí debatida, es la de eliminar el hecho presumido de los presupuestos de hecho para que se produzcan los efectos jurídicos perseguidos por quien invoca a su favor la presunción, lo que, desde luego, impone a la otra parte la carga de probar el hecho contrario, o la inexistencia del hecho indicador, que da pie a la presunción.

En cuanto a la presunción del contrato de trabajo, la Sala Laboral de la Corte Suprema de Justicia, ha señalado que:

…es claro que, de los elementos necesarios para la configuración de ese contrato, el artículo 24 presume, en realidad y como quedo dicho, la existencia de la subordinación laboral, lo que trae como consecuencia que se libera o dispensa de esa carga a quien alegue su calidad de trabajador. Por lo tanto, no tiene sentido que a quien la ley lo ha dispensado de la prueba de ese hecho, se le exija por parte del juez que lo acredite, como equivocadamente en este asunto lo hizo el Tribunal.[3]

Lo anterior significa, que a la parte actora le basta con probar la prestación o la actividad personal, para que se presuma el contrato de trabajo, mientras que es a la accionada a quien le corresponde desvirtuar dicha presunción con la que quedó beneficiado el trabajador.

El artículo 24 del Código Sustantivo del Trabajo establece que “se presume que toda relación de trabajo personal está regida por un contrato de trabajo” y no establece excepción respecto de ningún tipo de acto, de tal suerte que debe entenderse que, independientemente del contrato o negocio jurídico que de origen a la prestación del servicio, (que es en realidad a lo que se refiere la norma cuando alude a la relación de trabajo personal), la efectiva prueba de esa actividad laboral dará lugar a que surja la presunción legal.

En conclusión, siempre que se puedan probar los elementos del contrato de trabajo contemplados en el artículo 23 del Código Sustantivo del Trabajo, estamos frente a un contrato realidad, teniendo como consecuancia, la posibilidad del trabajador de acceder a la administración para solicitar el reconocimiento y pago de sus prestaciones sociales.


[1] Corte Suprema de Justicia Sala Laboral. Sentencia del 21 de marzo de 2012, Radicado N° 40352, Magistrado Ponente: Carlos Ernesto Molina Monsalve.

[2] Corte Suprema de Justicia Sala Laboral. Sentencia del 21 de marzo de 2012, Radicado N° 40352, Magistrado Ponente: Carlos Ernesto Molina Monsalve.

[3] Corte Suprema de Justicia Sala Laboral. Sentencia del 01 de febrero de 2011, Radicación N° 30437, Magistrados Ponentes: Gustavo José Gnecco Mendoza y Luis Gabriel Miranda Buelvas.


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